viernes, 20 de mayo de 2016

LA FUGA


Ayer se escapó un secreto.
Fue de la boca de un hombre que conversaba con un
amigo mientras tomaba un café.
Abrió tanto la boca que el secreto cayó dentro de la taza
salpicando la mesa que se vistió de dálmata.
De allí rebotó contra el techo del bar y quedó prendido de una lámpara.
Una señora lo vio al abrir la puerta y el secreto, como una pelota de ping pong saltó a la calle.
El hombre corrió detrás de él, con desesperación. Era un secreto importante.
Al llegar a la avenida principal fue tomando fuerza y aumentó su volumen.
Y el secreto se transformó en rumor y, como un enjambre, se propagó por el pueblo como un río furioso.
El secreto estalló al llegar a la plaza.
Los altavoces anunciaron su llegada y se coló en las alcantarillas, en los
patios, en los estantes, en las copas de los árboles, en las bocas, en los hilos de los cables,  en las lenguas, las macetas, los oídos y los párpados…
Al morir la tarde el secreto era ya evidencia y el hombre fue mucho más pobre.



Carlos Alberto Boaglio
De su libro: “Con el Sello del Alma” 2010.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Soltar a Mamá




sábado, 3 de octubre de 2015

GÉNESIS



Al principio había hombres descifrando verdes misterios, cerca del agua.

Las desnudas sombras gestaban el grito, y la prolongación de la especie.

 También pequeños asombros en la voz del monte. 

Establecieron su mundo en territorio de pájaros, con forma de corazón.

 Llamaron por su lengua la flora y la fauna.

 Y saludaron la vida desde las corrientes puras que besaban sus chozas. 

Después decidieron la guerra, antes que la renuncia al cielo del palmar. 

Fundaron un imperio de lanzas y brazos adheridos al coraje del sol. 

Muchos sucumbieron ante el fuego humillante y la conquista. 

Otros emigraron buscando el maíz y la libertad isleña. 

Pero las manos transparentes ya habían definido el mapa del amor, 

y el valiente gesto que anda en los zorzales amanecidos de aura. 

Ya habían fundado la provincia: el arpa iluminada, 

donde florecen los sonidos de la buena tierra. 


Autor :  *Roberto Romani.*

Nació el 26 de enero de 1957,  en Larroque,Entre Ríos. 
Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social. Publicó 23 libros.
Fue director de la Editorial de Entre Ríos, subsecretario de Cultura y actualmente se desempeña como titular de Cultura de la Provincia de Entre Ríos. Músico, Poeta e investigador histórico. Recibió el Premio Santa Clara de Asís y la Faja Nacional de Honor de la Asociación de Escritores Argentinos.

Dibujo de Dn. Juan Arancio (Santa Fe 24 de agosto de 1931) Es un pintor,dibujante e historietista argentino. Posee una larga trayectoria como argumentista, ilustrador, dibujante e historietista en importantes revistas, ilustrando argumentos propios
.

martes, 21 de abril de 2015

LA VUELTA DEL PERRO ( continuación)

... Cuando llegué a casa, fui a mi dormitorio y cerré la puerta con llave.
 No quería que nadie me interrumpiera. Lentamente comencé a develar su contenido.

 Apareció primero una flor de jazmín, la misma que él llevaba. ¡No me había olvidado! 

Mi felicidad era inmensa. 

Luego leí el texto: “Soy ese hombre que la vio en la plaza, sólo dos veces; fueron suficientes. Sin que esto lo tome como una impertinencia, Ud. es hermosísima. 

En un instante de tiempo el universo puede concentrarse y hacer estallar el amor. Eso sentí al verla. En una semana me voy a casar, el destino es cruel, si la hubiera conocido antes, jamás nos separaríamos. 
Firmado: un desconocido”. 

Nunca volví a verlo, tal vez se mudó de ciudad, no lo sé, sólo puedo decir que ha pasado más de medio siglo y aún guardo esa carta de un desconocido en aquella “vuelta del perro”. 



Autor: Rodrigez Fabro
Imagen: Foto tomada recordando la vuelta del perro hace unos años.


martes, 31 de marzo de 2015

LA VUELTA DEL PERRO

*** Cuando la tarde comenzaba a dar sus primeros bostezos, los jóvenes solían aprestarse a un ritual dominical muy especial: el de caminar en círculos por la plaza principal de la ciudad de Paraná, llamada "Primero de Mayo". Era una hermosa costumbre, muy ordenada por cierto; las mujeres caminaban por el lado interior y los hombres en sentido contrario, orillando el cordón de la calle.
Luego de la misa o del cine vespertino, éste era el lugar de encuentro de estas almas ansiosas. Era algo parecido a la rotación de la tierra cuando gira sobre su propio eje. Sólo hay un instante, sólo un momento - aunque se llame día- en que el sol ilumina  el hemisferio, igual que el encuentro de estos seres que rotan en esta minúscula plaza terrestre, sólo anhelando una mirada o una sonrisa en estos breves instantes de luz.
*** En aquella época de mediados de los años cuarenta, yo era una señorita que acababa de cumplir dieciocho años. Soñaba con vivir una historia de amor al estilo de Romeo y Julieta, amor incondicional hasta la muerte.
*** Esa tarde fui a tomar el te con  tía Clotilde y mis dos primas. Luego el destino tan esperado durante toda la semana: Ir a la plaza a dar "la vuelta del perro"   -se decía metafóricamente asimilándolo a un can antes de echarse- . ¡ Ah...  cuánto lo esperaba! Era mi única oportunidad de exhibir mis mejores ropas.
*** Recuerdo muy  bien cuando lo vi por  primera vez, por una sencilla razón: quedé eclipsada. Aunque en esa época una mujer no podía expresar abiertamente sus sentimientos, no era correcto.
*** Él era alto, llevaba con exquisito garbo un traje gris oscuro cruzado, jazmines en el ojal, estirada camisa blanca de cuello duro, puño doble y sombrero. Sus ojos parecían vaciar el océano; un rebelde mechón dorado le caía sobre el rostro. Caminaba con dos jóvenes más y cuando se sonreía mis piernas temblaban al punto de buscar apoyo en mis dos primas que me acompañaban.
***  En la primera vuelta, sólo me miró, indiferente. Yo bajé la vista. Nunca se debía mirar fijo a un desconocido, no era de damas aunque mis sentimientos iban en carril contrario. Mi impulso natural habría sido lanzar mi cartera descuidadamente para que él caballerescamente la recogiera y entabláramos una conversación decente. No me atreví.
*** En la segunda vuelta su mirada comenzó a hablarme secretamente. Me decía que era un joven solitario, sensible y que sólo quería conocer el amor de su vida. A esa altura, ya no escuchaba lo que me hablaban mis primas, sólo él estaba en mi mente. Mi alma era una vorágine. ¿ Tendría prometida? Seguro, con esa figura... ¿ Y si no? Tal vez fue verdad lo que me susurraron sus ojos. ¿ Cómo saberlo? Pero si él no tomaba la iniciativa, no estaba bien que yo lo hiciera. ¡ Ah, qué duro mandato tenemos las mujeres! Sólo esperar que lo deseado se convierta en realidad; jamás participamos en su concreción.
*** En la tercera vuelta ya no lo vi. Bueno, es lógico, todo terminó, me apresuré a conjeturar. De pronto se acercó un adolescente con una carta para mi. Dudé unos instantes. ¿ Tal vez podría ser una broma de mal gusto? Finalmente me decidí y la tomé. Mis primas querían saber  quién me la enviaba y qué decía. No se los dije. La guardé........ CONTINUARÁ.



Autor: Daniel Rodriguez Fabro ( abogado del Nuevo Banco de Entre Ríos desde hace veinte años. Ejerció la docencia universitaria durante más de una década. Es un novel escritor. Ha publicado en la Obra Colectiva “Desnudos sobre el papel-Cuentos” Editoral Dunken (2014). En la Revista “Orillas”, Sección Letras, de El Diario. También en la página Web “Rincón de Escritores Hispanoamericanos” (www.larmancialtda.com), en donde ha dado a luz una veintena de cuentos breves. El motivo de escribir este relato, nos dice el autor, es narrar y condensar “una” de las tantas historias que se tejieron alrededor de esta romántica costumbre paranaense. )


lunes, 24 de noviembre de 2014

Zapallitos revueltos

***Muchas veces, los actos cotidianos, pequeños, nimios, nos trasladan a tiempos diferentes, recuerdos...

Hoy no sabía que cocinar. 

Me fijé entre las verduras, descubrí zapallitos verdes... Listo!!!! Genial!!!

Y mientras cocinaba, recordaba por qué me gustan los zapallitos revueltos...

Mi tía Juana, en realidad tía de papá,(Y yo se la robé) tenía la receta.

 Una vez me dijo_ " Yo voy a hacer que te gusten los zapallitos revueltos!!" 

Y así fue. Los preparó y me los devoré... 

Mi tío Eduardo, tío de papá (y más robado que la tía Juana), la criticó por un montón de cosas... 

El era Chef, trabajaba en hoteles muy importantes.

Y de mi tío tengo esa necesidad de saber más... De tratar de hacer platos difíciles, la cocina es un arte, decía...

Pero la tía Juana influyó... 

Me gustan los sabores simples, lo natural, la cocina tradicional...

Me encantó recordar todas esas vivencias... Y darme cuenta del por qué de algunas cosas...


Autora: Marcela Teves-Docente Argentina.




viernes, 26 de septiembre de 2014

La Mudanza- A la memoria de María Cristina, la querida Tity.

***La orden llegó de repente, intempestiva, imperante...
Sólo te dieron dos días para tu Mudanza...
Los profesionales que se hicieron cargo de tu caso te dieron un mal asesoramiento.
 Ni siquiera  escucharon tu opinión, la que atinadamente diste ya que eras una  avezada estudiante en la facultad.
Te subestimaron...
Parecían estar neciamente empecinados en cumplir la orden de tu mudanza.
Y tuviste que cumplir el mandato... mudarte.
 La consigna era no poder llevar nada ...
Tus apuntes quedaron sobre la mesa, testificando el estudio que hacías para presentarte en exámenes próximos, tu ropa en el placard, tus fotos,  tu "rojito" en el garage, tus cosas ...
Tu familia, amigos, compañeros y tu amor... Todos quedamos desvastados ante tu mudanza.
..............................................................................
El nuevo lugar de tu morada sólo  recibió parte de vos.
Tu esencia, tu mirada, tu sonrisa, tu voz, tu alegría no pudieron ser desalojados. 
Siguen intactos en todos los que te conocimos y por sobre todos en tu hermano, tu Padre y tu Madre.
Tu madre... mi querida amiga, a la que quiero y admiro, arregla con infinito amor ese lugar; pero sabes? Lo que me contenta es que vos no estás ahí, nunca te fuiste, estás y estarás siempre aquí... con los que te quisimos y queremos  y recordaremos con un nudo en la garganta el día de tu mudanza.



" Sabed, por tanto, que del silencio más inmenso regresaré. [...]No olvideís que volveré junto a vosotros. [..]Unos momentos más, un instante de reposo en el viento, y otra mujer me concebirá." Kahlil Gibran






domingo, 7 de septiembre de 2014

"EL ÚLTIMO SOL"


Un azul de camalotes que viene y que va, 
las mojarras le prestan su plata al juncal, 
cabezuda la luna,
 cuela sus ojitos entre el paraisal.

 Y una vieja canoita se mece al pasar, 
se dibuja la sombra de aquel pescador
 y “popeando” en silencio 
parece quedarse el último sol. 

Silente y de pie, viejo pescador, 
con un trazo de islas
 forma su figura la cruz del dolor; 
en la costa está, viejo pescador, 
y he visto en sus ojos 
que ha encontrado el nido el último sol.

Mansamente en retazos la tarde se va, 
cae herido el paisaje y se escucha un clamor,
 
sangra el lomo del río 
por el tajo que deja el último sol. 

Y a esa hora en la costa los sonidos se van, 
solo queda en el aire una vieja canción, 
de un ranchito se escapa 
el lamento triste de algún acordeón. 

Silente y de pie, viejo pescador, 
con un trazo de islas 
forma su figura la cruz del dolor; 
en la costa está, viejo pescador, 
y he visto en sus ojos 
que ha encontrado el nido el último sol. 

Autor: Desconozco la autoría de los versos.

viernes, 8 de agosto de 2014

Dormir en mis manos

*** Fue uno de estos días , al terminar de almorzar, que me dirigí hacia mi jardín queriendo dar un paseo antes de dormir una siesta. 
LLamó mi atención un rosal al que no había podado aún y hacia el me dirigí. Corté la rama que debía quitar para sus mejores brotes y la dejé sobre un tapial interno para luego sacarla con la bolsa de residuos.
Las palomas, calandrias,zorzales, horneritos y cachilos revoloteaban sobre la copa del árbol central de mi patio; cuando de pronto un chistido me llamó la atención, levanté la vista buscando quién era el autor del sonido sin encontrarlo.





 Fue un chistido distindo, como de llamado, que me resultó desconocido al canto conocido de las aves que siempre nos habitan.
Me dirigí hacia otra planta a quitar unas malezas y volví a escuchar el mismo chistido, volví a alzar la vista pero... nada.
Me retiraba ya y un tercer chistido acompañado de movimientos en el suelo de un cantero me atrajo y ahi estaba, atrapado entre las ramas de una planta y hojas secas un hornero.
Lo tomé suavemente entre mis manos con temor de que estuviera lastimado. Fijó sus ojitos en mi y su cabecita cayó desmayada... se había ido...
En vano traté de animarlo hablándole quedito y acariciando suavemente su plumaje, ya era tarde.
Un sentimiento raro entre tristeza y alegría me invadió: Alegría, porque me había elegido a mi para morir entre mis manos y no en soledad, tapado por las hojas y Tristeza porque llegué tarde para auxiliarlo y porque la muerte siempre nos duele.

El hornero es un ave al que conocí desde niña, ya sea porque vivía en el campo o por un hermoso poema donde su autor, Leopolgo Lugones, ilustra detalladamente su figura.
Aquí les dejo los primeros versos.



EL HORNERO (Poema tradicional de: Leopoldo Lugones).
    
La casita del hornero
tiene alcoba y tiene sala.
en la alcoba la hembra instala
justamente el nido entero.
En la sala, muy orondo,
el padre guarda la puerta,
con su camisa entreabierta
sobre su pecho redondo.
Elige como un artista
el gajo de un sauce añoso
o en el poste rumoroso
se vuelve telegrafista.
Allá, si el barro está blando,
canta su gozo sincero,
yo quisiera ser hornero
y hacer mi choza cantando...






jueves, 17 de julio de 2014

Volver a ser



*** He estado antes aquí,
       pero no sabría decir cuando,
      conozco la hierba que hay 
      más allá de la puerta,
      el aroma sano y penetrante,
      el rumor acompasado, 
     las luces de la costa.
    
     Habías sido mía antes, 
     no puedo decir cuanto tiempo    

     hace de ello;
  

     pero justo cuando te giraste
     para ver volar la golondrina, 
    un velo cayó y lo supe todo                                     

    de los tiempos pasados.                       


Autor: Dante Gabriel Rossetti