martes, 16 de noviembre de 2010

CORREO DE LA AMISTAD.

                                                                          

*** Hace algunos años, varios para mi gusto, leyendo una revista encontré una dirección de Correo de la  Amistad, de la ciudad de Madrid en España.
Con mis escasos dieciséis años y deseosa de saber un poco de ese país, que confieso siempre me atrajo y atrae, mandé mi carta.
A los pocos días la respuesta no se hizo esperar, me llegó un ejemplar del diario y una revista al cual hice el envío. También llegaron siete cartas de siete chicos españoles. Me sentía en las nubes, ya que no esperaba tanta recepción. El tema fue “por cual empiezo a leerlas..?”.
Después de abiertas una por una y releerlas, hice la elección  de cuatro chicos  a los que les contesté agradeciendo haberme escrito e iniciando así una amistad epistolar. Con el tiempo, descarté a tres, quedando conectada con sólo uno de ellos.
En ese tiempo vivía en el campo, o sea que, poco podía decirle o contarle como desarrollaba mi vida,  satisfacer su curiosidad por los escritores del país, qué pasaba en esos momentos a nivel político (eran los años setenta y  ya sabemos
lo que pasaba), mi nivel cultural estaba poco desarrollado ya que no había seguido
con los estudios secundarios.  Luego me trasladé a la ciudad donde hoy vivo.
Las cartas continuaron,  sólo, hasta unos meses más. Salvador se iba hacia otro país para continuar con sus estudios: licenciatura en Filología (buscar significado).
Así que me quedé con las cartas guardadas, una foto en blanco y negro de mi amigo, y un vacío muy difícil de ser ocupado.  Nunca se retiró de mi memoria su recuerdo, nunca más supe nada de él… hasta hoy…

5 comentarios:

Eleanor Rigby dijo...

Hay todo lo que habrá en esas cartas tía!!!

Ahora la virtualidad también permite ese tipo de amistades a la distancia, salvando las diferencias, obviamente...

Tia Lelé dijo...

Siii! Ya, más adelante, publicaré algunas que aún conservo.

Epístola Gutierrez dijo...

Qué hermosa historia!!! Me emocioné mucho al leerte. y estoy ansiosa por que publiques una de esas cartas.
Las cartas de puño y letra llevan un poquito de nosotros en ese papel, por eso las amo.
También en mi adolescencia hice amistades epistolares, algunas que aún hoy continúan. Es maravilloso.
Besitos, estaré atenta a esas cartas!

Epístola Gutierrez dijo...

Y, digo yo... no lo buscaste en internet?

Tia Lelé dijo...

Gracias Epístola por lo halagos.
Sabe que si, que lo busqué a Salvador. En mi próxima entrada al blog compartiré una de sus últimas cartas donde me envió un dibujo.