domingo, 20 de febrero de 2011

La Ventana

*** Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital.
A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación.
El otro hombre tenía que estar todo el tiempo boca arriba.
Los dos charlaban durante horas. Hablaban de sus mujeres y sus familias, su hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones...
Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.
El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades y colores del mundo exterior.
La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris, grandes árboles adornaban el paisaje y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.
Según el hombre de la ventana describía todo ésto con detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena .
Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando; aunque el otro hombre no podía oir a la banda, podía verlo con los ojos de su mente, exactamente, como lo describia el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.
Pasaron días y semanas. Una mañana la enfermera de día, entró con el agua para bañarles, encontrándose con el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, quien había muerto plácidamente mientras dormía. Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital para que llevaran el cuerpo.
Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana.
La enfermera le cambió encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación.
Lentamente y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de ver lo mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana ... y se encontró con una pared blanca.



El hombre preguntó a la enfermera que podría haber motivado a su compañero, para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana.
La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni  la pared, y le indicó: "Quizás sólo quería animarle a usted".

Epílogo: Es una tremenda felicidad hacer felices a los demás, sea cual sea la propia situación.
El dolor compartido es la mitad de la pena, pero la felicidad cuando se comparte se duplica.
Se ignora el origen de este relato; éste proporciona mucha alegría y satisfación si se comparte con otras personas.-

8 comentarios:

Mª Carmen dijo...

Precioso relato amiga, dá mucha satisfación compartir y hacer feliz a los demás, pero cada día se dá menos por desgracia.Tengo un regalo en mi blog para tí.Espero te guste.Besitos

Mª Carmen dijo...

Hola otra vez,no lo ví pero no me importa nada al contrario como no estoy muy lucha en internet se me despistó poner el nombre del blog. Muchas gracias y besitos de nuevo

OZNA-OZNA dijo...

esta asturiana te da infinitas gracias por deleitarnos con tan bellisimo y reflexivo texto, un besin

Abuela Ciber dijo...

Hermosa forma de dar y darse!!!

Cariños

Cerynise dijo...

Hola estimada tia Lelé , es una historia preciosa , que enternece.Era ciego ,si , pero en su corazón existia un mundo de color y felicidad que queria compartir con todos y eso le llenaba plenamente hasta el último día de su vida.Y es que la felicidad cuando se comparte se duplica.

Que tengas un buen comienzo de semana.TQM.

Besos enormes.

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola:

La vida se hace más bella y cobra infinito valor cuando está dedicada al servicio del prójimo y en pro de la felicidad ajena.

Gracias por visitarme y por seguir mi blog.

Abrazos.

La Gata Coqueta dijo...

Cuando el ordenador abro
me lleva a tu mundo
un mundo...
de palabras hechas versos

...versos de sentimientos
que del alma se van alejando
desvaneciendo el vacío
que ha sido vencido.

Si el viento fuera mi amigo
a través de su cálido aliento
le rogaría, te diera un abrazo
para alejar lo sentido...

...lo sentido que con recelo
espera ser envuelto
en tules de rosas y cerezo
como el primer verso...

¡¡Feliz fin de semana para ti querida amiga!!

María del Carmen

Susana Terrados dijo...

Hola, confieso que he empezado por leer esta entrada y me he emocionado toda. Es preciosa y aleccionadora.
emcamtada de encontrarte.
Un beso.