miércoles, 2 de marzo de 2011

Cartas de Amor

Estimada Cristina:

Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a
enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el
proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial.
A continuación te remito dicha lista, para que puedas
solicitar la certificación al Notario y tener listos todos
los escritos antes de la comparecencia ante el tribunal.
Como verás, he dividido la lista en dos partes.
Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco
años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y
otra con las que te puedes quedar tú. Para cualquier duda
o comentario, ya sabes que puedes llamarme al teléfono de
la oficina (de ocho a cuatro) o al móvil (hasta las once)
y estaré encantado de repasar la lista contigo.

COSAS QUE DESEO CONSERVAR:

La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi
por primera vez en la oficina.
El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor
una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo
aún no me atrevía a dirigirte la palabra.
El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación
a cenar.
La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche que
por fin dormimos juntos.
La promesa de que yo sería el único que besaría la conste
lación de pecas de tu pecho.
El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular
con maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote
de palabra de honor.
Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante
nuestra luna de miel en Londres.
Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos,
hablando y tocándonos. (También las horas que pasé
simplemente soñando o pensando en ti).

COSAS QUE PUEDES CONSERVAR TÚ:

Los silencios.
Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente
principal era la rutina.
El sabor acre de los insultos y reproches.
La sensación de angustia al estirar la mano por la noche
para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío.
Las nauseas que trepaban por mi garganta cada vez que
notaba un olor extraño en tu ropa.
El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te
encerrabas en el baño a hablar por teléfono con él.
Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo
ajeno en tu ingle.
Jorge y Cecilia... Los nombres que nos gustaban para los
hijos que nunca llegamos a tener.
Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y
compartido durante nuestro matrimonio (el coche, la casa,
etc) solo comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin
y al cabo sólo son eso... objetos.
Por último, recordarte el número de teléfono de mi abogado
para que tu letrado pueda contactar con él y ambos se ocupen
de presentar el escrito de divorcio para ratificar nuestro
convencimiento.
                           Afectuosamente, Roberto.


NOTA: Carta ganadora del III Concurso Antonio Villalba
de cartas de Amor.(Argentina)

14 comentarios:

Epístola Gutierrez dijo...

Es una bellísima carta que habla de las cosas realmente valiosas.
Cuando una pareja se quiebra saltan tantas miserias que suelen olvidarse detalles tan importantes y profundos...
Te dejo un beso.

Susana Terrados dijo...

Caray, tia Lelé, más de uno escribiríamos cartas así en nuestras separaciones. De unamanera u otra lo sentimos pero no nos atrevemos a decirlo.
Besos.

Lola dijo...

Querida amiga, ya conocía esta carta, y al igual que entonces hoy me sigue pareciendo de lo más aleccionadora.
Con que facilidad olvidamos la riqueza que alimenta las relaciones emponzoñando los sentimientos que las crearon...

Te mando un abrazo

Mª Carmen dijo...

Realmente triste y aleccionadora esta carta al final lo que nos importan son los verdaderos setimientos.Besitos.

teresa dijo...

Tia Lelé paseo por aquí y descubro tu blog que me ha gustado mucho tanto lo que he visto como lo que he leido. Con tu permiso me quedo como seguidora para venir con frecuencia. Hasta pronto y un fuerte abrazo de tu nueva amiga y seguidora.

Abuela Ciber dijo...

La vida tiene sus buenos momentos y sinsabores.

Saberlos acomodar a tiempo permite seguir andando.

Cariños

Adriana Alba dijo...

Que carta tan profunda.

Me encantó Tìa Lelè.

Es cierto,cuantas cosas quedan en el tintero!

Besitos.

LUNA dijo...

Vengo a agradecerte la visita a mi blog y tus palabras tan amables.
Conocía esa carta que has puesto y que hace pensar tanto...
El verso y el anverso del amor....
Besitos, querida amiga.

Balovega dijo...

Hola y bella noche..

Paso a leerte un rato y desearte un feliz fin de semana.. Me gusto tu entrada.. gracias por compartir..

Saludos

Lulu dijo...

Ijoles... si que te pega fuerte esa carta... muy bella pero muy cierta... duele cuando estas pasando por momentos asi... un gran abrazo y me encanta pasar y visitar tu casita virtual...

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Lelé:

Vaya, si causa tristeza una separación, siempre afloran los buenos recuerdos y la mente comienza a divagar... Tal vez sea mejor perdonar y comenzar de nuevo.

Abrazos.

Pakiba dijo...

Me he pasado por tu blog y me ha gustado, si quieres desde Barcelona te invito al mio.

Un abrazo

Rayén dijo...

Que pena que los buenos momentos no duren para siempre, que las relaciones se rompan y luego solo quede el silencio.

Una carta hermosa pero muy triste.

Fue un agrado pasar a visitarte.

Un montón de cariños y hasta pronto!!

Balovega dijo...

Bella noche..

Un gusto venir a leerte y disfrutar de tu bella entrada… buen lunes y semana..

Abrazos