lunes, 18 de abril de 2011

Don Humberto

*** Con su paso lento, ayudado con un bastón, a lo que dan la agilidad de sus piernas y la curvatura de su espalda; aparece como todas las mañanas, salvo los dias de lluvia o de mucho frío, a eso de las diez de la mañana. Se dirige hacia un banco de la plaza donde el sol da a pleno, gira su cuerpo para quedar a espaldas de él y con su mano libre tantea la superficie para dejar caer su cuerpo cansado de los años.
Acomoda el bastón a su lado, pasa su mano temblorosa por su cabello blanco alisando algún travieso que pudiera haberse desaliñado con el viento y ahí se queda, mirando como pasa la gente que de vez en cuando alguien lo saluda y él levanta su brazo a la altura de su cabeza en actitud de respuesta.
Yo lo veo todos los días desde la ventana de mi oficina y siento que él forma parte del paisaje. A veces bajo hasta el puesto de revistas  que está a pocos pasos de la plaza y lo contemplo de más cerca. Puedo ver que su mirada de ojos azules ha perdido el brillo de su juventud. Sus manos, palomas temblorosas, surcadas de arrugas, entrelazadas como en posición de rezo, mira pasar la vida en resignada actitud.
Dentro de algunos años, cuando ya me encuentre jubilado, haré lo mismo, me pregunto. Quizás sí, o quizás mis hijos me lleven a un hogar para ancianos porque no tendrán el tiempo suficiente para ocuparse de mí. Sólo el tiempo lo dirá.
He tenido que ausentarme por unos días de mi trabajo y al reintegrarme, esperé en vano  que don Humberto, así escuché un día lo llamaron, llegara con su andar cansino a la plaza. Pasaron los días  y tampoco vi llegar su figura.
Bajé hasta el puesto de revistas con la escusa de comprar un diario y le pregunté al dueño del puesto por el anciano.
_ Don Humberto? Cómo, no sabe? Don Humberto,se fue.
_Se fue? Falleció ? dije yo.
_ No, se fue con un hijo que vino a buscarlo. Él  sabe? vivía solito aquí.
Qué suerte, pensé yo, que tiene un hijo que le quiere y se preocupa por él. Lo que le resta de vida estará querido y acompañado por su familia.
Y me fui pensando en mis viejitos. Hoy mismo voy a reunir a mi familia para decirles que en la casa haremos un lugar para ellos , hasta el día que Dios quiera llevárselos.



"Si se educa con el ejemplo, lo que le hagamos a nuestros padres, nuestros hijos nos lo harán"

7 comentarios:

Mª Carmen dijo...

Qué historia más bonita y tierna amiga, aunque con un poco de tristeza porque hay tantos mayores abandonados por sus hijos,que se te encoge el corazón,yo por ejemplo tengo a mi suegra todos lo años en la temporada primavera verano y los otros 6 meses se va con otro hijo.pero hay otros abuelitos que no tienen esa suerte.Besitos.

Susana Terrados dijo...

Relinda la entrada de hoy, emotiva y tierna...querida amiga.
Es un tema delicado, hoy en día, verdad? Nos hemos vuelto todos tan egoistas.
Besotes.

Pakiba dijo...

Que bonita entrada la que nos pones hoy y que triste tiene que ser que re vayas a una casa de ancionos porque tus hijos no te puedan o no te quieran tener.
No se que nos deparará el destino pues hoy en dia somos muy egoistas aunque hay culturas que los ancionos son los primeros.
Yo no pienso y digo que sea lo que Dios quiera.

Un abrazo fuerte.

La Gata Coqueta dijo...

Estamos viviendo una de las semana de más recogimiento del año, celebrando los últimos días de Jesús, centrados en su pasión muerte y resurrección.

Siendo un motivo de gozo pasar a saludar felicitando la Semana Santa, sea celebrada o no, puesto que el sentimiento aflorá similarmente, con amor y paz hacía los demás.

Estos días pasados que me encontraba viajando, he sentido un extraño vacío en el interior al percibir la ausencia de quienes en días alternos departimos amigablemente las cosas que van surgiendo al azar.

Y en estos momentos que ya he regresado, me vuelvo a encontrar con la plena satisfacción de estar rodeada por las atenciones de los amigos, que como hermanos vamos compartiendo.

Con sereno pensamiento te dejo...

Un beso en cada una de las mejillas, envuelto por el color aterciopelado de tu sonrisa.

María del Carmen

El Drac dijo...

Qué conmovedora tu historia, lamentablemete o todos piesan así, nbi tienen ésa iniciativa. Un gran abrazo

Cerynise dijo...

Hola estimada tia Lelé , la historia de Don Humberto es preciosa y cuanta razón lleva , el tiempo nunca perdona su paso a nadie , y despues de la juventud todos pasaremos o llegaremos a la vejez y no hay nada más bonito que pasarla junto a los seres mas queridos, con su cariño.

Llevo unos días ausente de mi blog , así que hoy aprovecho para desearla que tenga una feliz y buena semana santa y la disfrute mucho con su familia.

Besos y mi cariño.

Lulu dijo...

Que lindo... siempre que paso a visitarte me dejas un sabor de boca lindisimo... me pregunto de donde sacas esas historias tan bellas???... recibe un gran abrazo Tía Lelé desde Tampico México...