miércoles, 23 de noviembre de 2011

CARTA DE DIVORCIO

Querida esposa:

Te escribo esta carta para decirte que he decidido dejarte, por el bien de los dos.
He sido un buen marido para ti estos siete años, y sin embargo no puedo decir nada bueno que me haya tocado a mí.
Estas dos últimas semanas han sido un infierno:
Hoy, tu jefe me llamó para decirme que habías renunciado al trabajo y eso fue lo último que pude soportar.
La semana pasada, viniste a casa y no mencionaste nada acerca de mi corte de pelo, cociné tu comida favorita y hasta estrené un nuevo slip, pero tú, llegaste a casa, comiste en dos minutos y te fuiste directa a la cama después de ver tu programa favorito.
Ya nunca me dices que me amas y ni tan siquiera me acaricias.
O me estás engañando con otro o ya no me quieres.
De cualquier manera, me quiero ir y te abandono.

P.D. No trates de buscarme. Tu hermana y yo nos mudamos a Baracaldo  juntos.
Que te vaya bien.

                             Tu Ex-esposo.-



Querido Ex-esposo:

  No sabes qué alegría me ha causado recibir tu carta.
  Es verdad que tú y yo hemos estado casados 7 años, aunque eso no significa que hayas sido un buen marido. Todo lo contrario.

  Verás... Yo veo tantos programas de tv, para tratar de ahogar el aburrimiento que me causan tus constantes quejas y malas actitudes. Qué pena que no funcionó nuestro matrimonio, porque yo te amaba.
  Claro que noté que te habías cortado el pelo y la primera cosa que me vino a la cabeza fue:
  '¡¡¡Joder, si parece calvo !!!'...pero mi madre me enseñó que si no puedo decir algo bueno de alguien, es mejor no decir nada.
  Cuando cocinaste mi plato favorito, debes haberme confundido con mi hermana, porque yo dejé de comer cerdo hace casi 7 años.
  Me fui a dormir cuando te pusiste ese slip, porque la etiqueta con el precio todavía estaba pegada a la prenda y recé pidiendo que fuera coincidencia que mi hermana me pidiese prestados 30 euros esa misma mañana cuando la etiqueta marcaba  29,99.
   No obstante y como todavía te amaba, pensé que todavía podíamos resolver lo nuestro. Así que cuando descubrí que había sido la única acertante de la loto de diez millones, renuncié a mi trabajo para tener todo el tiempo para ti y, además compré dos boletos para Jamaica. Pero cuando llegué a casa, tú ya te habías marchado.
  Todo ocurre por una buena razón, eso creo.
  Espero que tengas la vida que siempre deseaste.


  Mi abogado dice que gracias a la carta que me dejaste, no recibirás ni un céntimo, así que cuídate mucho.

  P.D . Ah, no sé si alguna vez te comenté esto antes, pero mi hermana Carla, cuando nació, se llamaba Carlos.

  Confío en que esto no te será un problema.

  Firmado,
                        Rica y Libre!!!
                               




             

sábado, 19 de noviembre de 2011

Crystalia

***La campanilla del reloj la sacó de su sueño como todas las mañanas a las siete en punto.
Perezosamente buscó con su mano y paró el sonido, abrió los ojos y pensó" si me pudiera quedar hoy, sin hacer nada"...
Volvió a cerrar sus ojos y se quedó quietecita arrebujada entre las cobijas.
Pasaron unos minutos y luego, de un salto salió de la cama, no quedaba otra opción, hoy le esperaba un día intenso.
Pasó por el baño, luego se dirigió a la cocina, puso el agua para sus  mañaneros mates y miró por el ventanal ... Otro día ventoso y frío ; que se podía esperar en la zona donde vive!
Untó dos tostadas con mermelada,apuró unos mates; hoy no tenía tiempo para la fruta,  era miércoles y como todos los miércoles sus horarios eran medidos. Se acordó que antes de  entrar a trabajar tenía que ir a hacer unos trámites y pagar la cuota del auto. Si, ese año se había podido comprar su 0km.
De nueve a once  entraba a dar clases en el Jardín de infantes, para hoy había tenido que preparar una canción nueva para sus niños ,como les decía_ por ahora esos eran sus niños_ 
Volvió a su casa,y  luego de hacerse un almuerzo ligero salió hacia el otro Jardín donde también daba clases de musica hacía unos años, desde las 14  hasta las 16 horas.
Llegó de nuevo a su casa y se tumbó en el sillon del living para  relajarse un ratito, luego tomaría una  merienda y volvería a salir.
El día era bastante agotador, ya estaba pensando muy seriamente en dejar de ir a las clases de danza árabe como alumna _ de 19 a 20 horas_ o dejar de darles clases a las niñas, para lo cual  estaba habilitada, ya que salía corriendo de ahí para ir a las clases de inglés, que no dejaría porque ya cursaba el tercer año.
Hasta cuando aguantaría con esta rutina? No tenía casi tiempo para ella, sólo los sábados y domingos  descontando que,en ese tiempo, tenía que ocuparse de su ropa, la limpieza de la casa, buscar a alguna persona para que le arregle los calefactores, porque sin ellos no se puede vivir por el frio constante_ aún en verano los tenía encendidos_,o arreglar alguna cañería.


Disfrutaba mucho quedándose en su casa todo el domingo, dando vueltas en una cosa y otra, mirando tele, escuchando música, conectándose por chat... pero si la invitaban a almorzar o a "matear", no dudaba en salir.
Mientras estaba reposando en el sillón se acordó que, días atrás buscando material en internet, vió el anuncio de un crucero. Sí, quizás esa sería la forma de poder descansar un poco, conocer lugares, gente y por qué no? conocer a" alguien", ya que hacía mucho tiempo estaba sola y aparte de eso se "sentía" sola.
Cuando fue a vivir sola a su casa, fue porque su amiga _que son como hermanas_ había encontrado al hombre de su vida casándose y la persona con quién ella salía, no resultó ser lo que esperaba y desde entonces se había dedicado a trabajar.
Sí, eso haría, mañana llamaría al teléfono que figuraba en el anuncio.
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En la agencia de viajes le dieron todo tipo de información:
Diez días, nueve noches de crucero, partiendo desde Buenos Aires para recorrer: Angra dos Reis, Buzios, Río de Janeiro, Ilhabela y Punta del Este. Regreso a Buenos Aires.
Con pensión completa a bordo sin bebidas.
El precio era accesible para ella, lo que si tenía que pensar si iba a compartir los gastos ya que dicho precio era para un camarote para dos personas y tenía que pensar muy bien a quien invitar.
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Y llegó el día soñado!
 Ya había terminado el año escolar, con la entrega de diplomas, fiesta de despedida de los niños, aquellos que ya comenzarían el año siguiente con su escolaridad primaria, las compras para el viaje:  ropas, valija y todo aquello que una mujer necesita para ese fin.
Aquí estaba, esperando que zarpara el barco,  Imponente en sus dimensiones! Bello! ... Junto a su tía-madrina que pudo acompañarla en la aventura de viajar.
Así estaba, deslumbrada viéndolo y esperando que los trasladaran, sin notar que, desde que había llegado a la sala de aduana del puerto,"Alguien" no le quitaba los ojos de encima.........(continuará).



jueves, 17 de noviembre de 2011

martes, 15 de noviembre de 2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

10 de Noviembre-Día de la Tradición Argentina.

YO, NO TENGO LETRA- de Guillermina Brasseur

A Teresa Caula

La madre de Panchito Isla y su hijo habían dejado su patria chica para habitar el interminable tinglado provisto por el gobierno después de la inundación, donde vivían los refugiados.
Encinta y con otro niño de la mano, lo acompañó a la escuela.

- M’hijo, aprenda a leer y a escribir, para no sufrir tanto, como una. Pórtese bien.- Le dijo al despedirse, y le dio un beso.
El niño alargó los ojos hasta que su madre fue un bultito azul. Allí quedó añorando aquel universo de la isla, que se le aparecía tan lejano y tan presente: su caña de pescar, todas las aves, ese cielo y la playa donde sus pasos habían dejado la impronta de pies chiquitos.
El año escolar fue pasando sin sobresaltos. Todos los días se izaba la bandera, sin que las maestras pusieran emoción alguna al hacerlo.
Pasaban a las aulas y acuñaban en sus cuadernos las primeras letras, fuera de los renglones, hacia arriba o hacia abajo semejando graciosos caminos de hormigas.
Después venía la hora de matemática en la que se enseñaban los números, esa abstracción que nunca tuvo el más mínimo anclaje en la realidad, que jamás partió del contexto, y que lógicamente para muchos chicos nada significó.
Por suerte el olor a guiso indicaba el fin de la jornada. Los jugos bucales empezaban a fluir. En el comedor los platos de lata y el agua bienhechora eran servidos a las doce.
Terminaban de comer y se iban a sus hogares.
Panchito salía de la escuela dando saltitos y chiflando un aire de chamamé.
Cuando llegaba, su madre le preguntaba siempre cómo le había ido, mientras se solazaba mirando los dibujos de peces, ranitas, bichos, árboles con flores rojas y hasta un corazón resplandeciente, en el cuaderno único.
Lo cierto es que era imposible aprender a leer y escribir.
Pasaban en la escuela las horas monótonas, mientras la señorita llenaba registros con datos para quién sabe qué oscura oficina de oscuros funcionarios que jamás se interesarían por los niños repitientes de carne y hueso, ni por los pobres, y menos por los negros.
Un buen día viene la orden del Consejo, con la taxativa recomendación de que, para evitar tanto fracaso escolar, se debían aclarar las pautas de evaluación.
La directora llamó a los padres a la escuela, tal como rezaba la carta que una vecina pudo leerle con dificultad.
¿Los padres? Si ella estaba sola, con dos chicos a cuestas, uno en camino. Su marido había muerto electrocutado cuando las aguas subieron.
Sentada en un banquito junto al pupitre de su hijo, la madre de Panchito hacía un rato que esperaba. Había sido la primera en llegar. Su panza estaba tirante, tirante.

- Señora, lea por favor y fírmeme aquí. Son los criterios que vamos a tener en cuenta para la evaluación. Si el niño no logra alcanzarlos, deberá repetir el grado.
La madre de Panchito hizo un garabato, mientras miraba lo que a su juicio era un montón de insectos despatarrados en la hoja del cuaderno con forro azul tela de araña plastificado.

- Sí, señorita –dijo, y pensó “si Dios quiere, éste que está viniendo ahora, también va a aprender a leer, para no sufrir... Yo, no tengo letra.”

Tuvo que separar las piernas porque un agua clarita bajaba caliente.



Datos de la autora

Guillermina Brasseur nace en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos.
A los cinco años su familia se traslada a Paraná, definitivamente.
Cursó sus estudios primarios y secundarios en la ciudad capital de la provincia de Entre Ríos
Se recibe de Profesora en Ciencias Naturales primero, y luego de Profesora universitaria en Biología. Su actividad sustantiva ha sido la docencia secundaria, terciaria y universitaria.
Es miembro de la SADE (Asociación que nuclea a escritores argentinos).
En la actualidad es docente de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, en las facultades de Ciencia y Tecnología y Humanidades, Artes y Ciencias Sociales.