viernes, 20 de mayo de 2016

LA FUGA


Ayer se escapó un secreto.
Fue de la boca de un hombre que conversaba con un
amigo mientras tomaba un café.
Abrió tanto la boca que el secreto cayó dentro de la taza
salpicando la mesa que se vistió de dálmata.
De allí rebotó contra el techo del bar y quedó prendido de una lámpara.
Una señora lo vio al abrir la puerta y el secreto, como una pelota de ping pong saltó a la calle.
El hombre corrió detrás de él, con desesperación. Era un secreto importante.
Al llegar a la avenida principal fue tomando fuerza y aumentó su volumen.
Y el secreto se transformó en rumor y, como un enjambre, se propagó por el pueblo como un río furioso.
El secreto estalló al llegar a la plaza.
Los altavoces anunciaron su llegada y se coló en las alcantarillas, en los
patios, en los estantes, en las copas de los árboles, en las bocas, en los hilos de los cables,  en las lenguas, las macetas, los oídos y los párpados…
Al morir la tarde el secreto era ya evidencia y el hombre fue mucho más pobre.



Carlos Alberto Boaglio
De su libro: “Con el Sello del Alma” 2010.

2 comentarios:

Gabriela dijo...

Muchos que van por ahí soltando información a diestra y siniestra deberían reflexionar hasta dónde llega un secreto y pensar antes de revelar información que puede dañarlos o a terceros.

Mª Carmen dijo...

Muy cierta esta entrada,reflexiva a la vez. Cuánto daño puede hacer el hecho de divulgar algo que debería estar guardado por respeto. Feliz mañana. Besos.